8 de septiembre – Dia Internacional de la Cooperación al Desarrollo

Comunicado de la Coordinadora de ONGD «Málaga Solidaria», de la que formamos parte Al Quds Andalucía

El 8 de Septiembre celebramos cada año el Día Internacional de la Cooperación, y como viene siendo habitual, es una fecha en la que tenemos muy poco que celebrar y mucho que denunciar y reivindicar, sobre todo en este año 2021, en el que la continuidad de la pandemia de la COVID19 sigue siendo un enorme lastre para la cooperación al desarrollo, pero que una vez más se ceba especialmente con los pueblos más empobrecidos.

La llegada de varias vacunas frente a la COVID19 a finales del pasado año, abrió también el debate sobre la necesaria liberación de las patentes para posibilitar que las vacunas no sólo llegaran a los países más ricos y así se abriese la posibilidad de que los países con menos recursos pudiesen acceder también a la producción de estas vacunas y acelerar el ritmo de vacunación. Nada de esto fue posible, todas las iniciativas de las ONGDs y de la sociedad civil fueron rechazadas y tampoco el gobierno de España apoyó la propuesta.

Durante las últimas semanas, se ha puesto también sobre la mesa la discusión sobre la conveniencia de aplicar ya la tercera dosis (de recuerdo) de estas vacunas, o aplazarla unos meses, para destinar buena parte de estas vacunas a muchos países con menos recursos y con bajísimas tasas de vacunación ante la escasez de vacunas (en muchos países de África apenas llegan al 6% frente al más de 50% de muchos de los países de la UE y otras potencias occidentales). Esta propuesta ya ha sido rechazada por países como Alemania o Francia, y otros como Israel o Reino Unido ya han empezado a aplicar la tercera dosis, desoyendo a las peticiones de la OMS. Una vez más, seguimos empeñados en creer que la salida de la pandemia pasa por estos planteamientos puramente localistas y egoístas, en los que se trata de salvarnos nosotros primero, olvidando, una vez más, que en este mundo globalizado, es imposible hacer frente a problemas de esta magnitud encerrados en nuestra burbuja, porque los virus y las enfermedades no entienden de fronteras ni pasaportes…

Esta misma reflexión tenemos que hacerla con la situación de emergencia climática, estrechamente relacionada también con la COVID19 y con el mayor empobrecimiento de muchos pueblos como consecuencia de los graves efectos del cambio climático, que este verano está teniendo un impacto devastador.

Ante este panorama, no parece que nuestros gobiernos estén tomándose en serio la flamante Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible porque, un año más, vemos como las políticas de cooperación siguen bajo mínimos, y el presupuesto destinado a Cooperación al Desarrollo se ve reducido o estancado a nivel estatal, autonómico y local. Eso sí, durante este año y medio, la excusa perfecta ha sido la irrupción de la pandemia, que ha servido de pretexto para condicionar, limitar y reducir la cooperación al desarrollo, hasta tal punto que, en muchos de los países con los que trabajamos, el verdadero virus no es la pandemia, sino las consecuencias de ésta, unidas al agravamiento de los problemas de pobreza que ya existían y que han empeorado ante la inactividad de la comunidad internacional.

Paradójicamente, durante el pasado año las organizaciones que seguimos denunciando esta situación y apostando por la cooperación al desarrollo, lejos de recibir el apoyo necesario, hemos sido víctimas también de acusaciones y persecución, intentado muchas veces poner en duda nuestro trabajo y la transparencia con la que realizamos cada uno de nuestros proyectos.
En este ambiente enrarecido en el que se difunden mensajes de odio y se intenta sembrar dudas sobre el trabajo que desarrollamos, son muchas las administraciones que deciden entorpecer aún más la cooperación al desarrollo, implementando requisitos cada vez más estrictos y complejos, muchas veces ajenos a la realidad de la cooperación y las dificultades de los países con los que trabajamos. De este modo, se exige documentación original con plazos irreales a proyectos que se desarrollan en zonas en pleno conflicto armado, como Palestina o Siria, o documentación totalmente innecesaria que corresponde a nuestra legislación, pero inexistente en numerosos países de África subsahariana. Ni siquiera la implementación de la administración electrónica ha servido para reducir la ingente cantidad de requisitos y documentación “original” que se nos requiere y, paradójicamente, también en papel y por registro presencial, (en un momento en el que apenas si funcionan estos registros). Es lamentable que las organizaciones que recordamos este 8 de Septiembre, lejos de recibir un apoyo sin fisuras y un reconocimiento al minucioso trabajo que hacemos cumpliendo con requisitos tan duros, hayamos visto en los últimos años cómo se cierne sobre nosotros un velo de permanente sospecha y desconfianza.


Por otro lado, también tenemos que señalar en este día, la falta de sensibilidad hacia la cooperación al desarrollo y nuestros proyectos por parte de las entidades bancarias. Los estrictos requisitos y la transparencia de cada uno de nuestros proyectos, nos obligan a recurrir continuamente a los bancos para poder hacer llegar los fondos a nuestros proyectos, pero año tras año hemos visto cómo estas entidades, que no dejan de aumentar sus beneficios, al mismo tiempo siguen incrementando cuantiosamente todas las comisiones bancarias, haciendo un enorme daño a la cooperación al desarrollo y las organizaciones que trabajamos en ello. En la actualidad, ninguna entidad bancaria tiene ningún producto con condiciones especiales para dar respuesta a la cooperación al desarrollo, ninguna modalidad de cuenta que tenga en consideración a la cooperación al desarrollo, reduciendo los cuantiosos costes de mantenimiento de cuentas, transferencias y transferencias internacionales.


Sin embargo, una vez más, sí tenemos que destacar el papel de la sociedad civil malagueña, y ese probablemente sea el principal motivo para celebrar este día, celebrar el apoyo de miles de malagueños y malagueñas que, año tras año, renuevan su compromiso con la cooperación internacional al desarrollo. Personas que sí han entendido que, ahora más que nunca, y especialmente en estos tiempos de pandemia, la cooperación al desarrollo es imprescindible para combatir la pobreza, pero también como medio para luchar contra las injusticias del sistema y para señalar alto y claro las causas y responsables de las mismas.

A continuación algunas fotos realizadas por Luis P. en el Ayuntamiento de Málaga leyendo el comunicado de «Malaga dolidaria» en el «Dia del cooperante».

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