El drama de los refugiados y desplazados en Oriente Medio

José Abu-Tarbush, profesor de Sociología en la Universidad de La Laguna (Tenerife), impartió en el Rectorado de la UMA una interesante conferencia sobre los refugiados y desplazados en Oriente Medio. Tras analizar las causas, se concluye que el futuro de las personas refugiadas es incierto mientras sus países de origen sigan siendo inestables.

El drama que viven refugiados y desplazados hoy es la mayor crisis humanitaria desde la II Guerra Mundial. Hay 65,6 millones de personas desplazadas por conflictos en todo el mundo. 40,3 millones son desplazados internos, porque se encuentran en su propio país. Se consideran refugiados cuando cruzan la frontera, aunque los desplazados internos pueden convertirse en refugiados en cualquier momento. Hay 22,8 millones de refugiados, 17,5 millones de diversos países registrados y atendidos por ACNUR, y 5,3 millones de palestinos atendidos por la UNRWA. Estas son las cifras oficiales, pero muy posiblemente el número sea mayor.

El país con mayor número de refugiados es Siria, seguida de Afganistán y Sudán del Sur. En los desplazados internos el ranking lo encabeza Colombia, seguida por Siria, Irak, Afganistán y Yemen. Según estos datos, el foco principal de conflictos es la zona de Oriente Medio, ya que el 55% de los desplazados procede de allí.

En las próximas décadas aumentarán en gran medida los refugiados climáticos, porque el cambio ya en curso hará casi imposible la vida en muchas zonas de la Tierra. Ya hay señales que permiten afirmar que existen movimientos geopolíticos y una guerra soterrada para apropiarse de los recursos energéticos, el agua, y las materias primas necesarias para las nuevas tecnologías. Oriente Medio también será foco de conflicto en este caso.

Los países de la zona luchan para ocupar la plaza de potencia rectora. Es lo que indican los sucesivos conflictos surgidos en esa área geográfica, el último el de Qatar. No se trata de una lucha religiosa entre chiíes y suníes, como quieren hacernos creer, sino un conflicto político y de poder. Irán es una de las potencias, y en su órbita se encuentran Siria, Irak y Líbano. El otro bloque está liderado por Arabia Saudí, que no tiene escrúpulos en machacar a los que no le siguen el juego, como es el caso de los ataques brutales a Yemen por no admitir su liderazgo. Libia, una vez derrocado Gadaffi, es un país desestructurado que ya no juega el papel de retener a los migrantes subsaharianos y servir de freno a la expansión del DAESH.

Las dictaduras árabes sojuzgan a sus ciudadanos y violan los derechos humanos con impunidad. Crece en estas sociedades el odio larvado, la violencia y el deseo de venganza, como sucede en Egipto. La llamada primavera árabe no fue sino un estallido social legítimo que reclamaba pan, dignidad y libertad, aunque según el parecer de algunos los árabes no tienen derecho a vivir en democracia y dignamente, aunque lo pidan de forma pacífica.

Los migrantes en Oriente Medio han pasado de ser 25 millones en 2005 a 54 millones en 2015. La mayoría de refugiados sirios están en Turquía, Líbano, Jordania e Irak, los países limítrofes. Cuando la estancia se alarga, lo que al principio generó solidaridad se convierte en problema e inestabilidad social, como sucedió en la reunificación de Alemania. La resolución del conflicto requiere la solidaridad y la responsabilidad internacional, y la ayuda a los países receptores hasta que los refugiados puedan regresar.

El auge de la ultraderecha en Europa ha coincidido también con la crisis de refugiados. Estos movimientos asocian intencionadamente a los desplazados que huyen legítimamente de los conflictos suscitados en sus países de origen con el terrorismo, lo que provoca que la arabofobia esté creciendo vertiginosamente entre la ciudadanía.

Los países que más refugiados acogen son Turquía, Líbano, Pakistán, Jordania y Chad, que no son precisamente potencias ni países muy desarrollados. En Europa no hay voluntad de acogida, como demuestra la actitud de los países de la Unión en su raquítica respuesta a una contingencia tan dramática.

El retorno de los refugiados y desplazados a sus hogares no será posible hasta dentro de mucho tiempo, aún en el hipotético caso de que ahora mismo cesaran todos los conflictos. Las zonas están tan devastadas que no permiten el regreso, aunque algunos se arriesgan cuando no encuentran en los países de acogida una vida digna. Especialmente sangrante es la situación de los refugiados palestinos, que viven en condiciones de desposesión casi total hace ya 70 años. Gaza es ya una zona prácticamente inhabitable, y en ella se encuentran confinadas dos millones de personas.

Más del 50% de los refugiados sirios son menores. De ellos 750000 se encuentran solos. No están bien escolarizados, no disponen de un lugar adecuado para vivir, se desestructuran las familias, no pueden mantenerse relaciones de amistad…

Como mucho asisten a la escuela primaria, pero se produce un número alarmante de abandono en la secundaria por matrimonios forzosos de las chicas o para ser explotados laboralmente los chicos. Se dan muchos casos de acoso a las mujeres… es casi una generación perdida. Hay mayoría de mujeres porque los hombres están enrolados en milicias, presos o los han matado. En Siria es especialmente preocupante la situación de los desplazados en territorios en poder de DAESH, que rompen completamente los intentos de resistencia de una sociedad civil organizada.

Europa y Occidente se inhiben ante la situación dantesca que viven las poblaciones civiles, pero venden armas y establecen relaciones preferentes con Arabia Saudí, la monarquía árabe más reaccionaria, e incumplen de forma palmaria el acuerdo que firmaron para acoger a los refugiados. La resolución de este conflicto que ya supera en número de víctimas a la II Guerra Mundial pasa por atender a los que huyen para salvar la vida, proporcionarles una vida digna mientras que permanezcan desplazados, y trabajar para eliminar la raíz del conflicto que les impide retornar.

 

Esta actividad forma parte del programa #UMARefugia de la Universidad de Málaga

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