No pedalees para el apartheid israelí

Con cierta parafernalia se ha hecho la presentación del Giro de Italia 2018. La novedad es que tres de las etapas se van a disputar en Jerusalén, Tel Aviv y Haifa. El Gobierno israelí no oculta su patrocinio y ha salido en medios que la broma se va hacia los 12 millones de euros.

Las actividades incluirán un homenaje al hombre justo, ciclista Gino Bartali, que salvó la vida a italianos perseguidos por ser judíos durante los años terribles del fascismo, una ideología supremacista. Pervirtiendo las ideas de Bartali que, dada su biografía, estaba contra el poder y las ideologías supremacistas y racistas, como la del sionismo.

El movimiento internacional BDS está haciendo una campaña para conseguir que los organizadores reconsideren y eviten la presencia del Giro en la Palestina ocupada, justo cuando se cumplen 70 años de la Nakba y de la constitución del Estado de Israel. Este es el texto que se propone para suscribirla:

 

TRADUCCIÓN

A la atención de :

Urbano Cairo, presidente de RCS Mediagroup

Ricardo Taranto, presidente de RCS Sport

Mauro Vegni, director del Giro d’Italia

Estamos profundamente preocupados con los planes anunciados de comenzar la edición del Giro de Italia 2018 en Israel. A pesar de sus intentos de evitar “áreas sensibles”, la participación de la carrera en cualquier lugar bajo control de Israel involucra al Giro de Italia en las violaciones israelíes de la legalidad internacional.

Con el comienzo de la carrera en Jerusalén, el Giro de Italia formará parte del proceso en marcha en Israel para institucionalizar su dominio ilegal de la ciudad ocupada. La resolución 181 de la Asamblea General de la ONU estableció que Jerusalén es un territorio bajo un régimen internacional especial y ha mantenido repetidamente que “cualquier acción tomada por Israel, la fuerza ocupante, para imponer sus leyes, jurisdicción y administración en la Ciudad Santa es ilegal.” En 1967, Israel ocupó Jerusalén Este unilateralmente anexionándosela como una parte de su “capital unida”. A pesar de las repetidas quejas de los ministros israelíes durante la ceremonia de anuncio, la comunidad internacional no reconoce ninguna parte de Jerusalén como capital de Israel.

En el sur de Israel, donde otra etapa de la carrera está planificada, docenas de localidades palestinas beduinas no son reconocidas y carecen de los servicios básicos que tendría que proveer Israel, y han sido objeto de repetidas demoliciones, en el caso de Araqib sobre unas 100 veces. Desde 2010, Israel ha revocado la ciudadanía de cientos, posiblemente miles, de palestinos beduinos sin razón, dejándolos sin patria.

Estas políticas son parte de un proceso en marcha de limpieza étnica, que comenzó hace 70 años con el establecimiento del estado de Israel sobre las ruinas de la patria palestina y que ha forzado al desplazamiento a la mayoría de la población palestina.

Esto es lo que Israel intenta “celebrar” el año próximo. El Giro de Italia no debería tomar parte en ello.

Igual que hubiera sido inaceptable que el Giro de Italia comenzara en la Sudáfrica del apartheid en los ochenta, ahora es inaceptable que comience la carrera en un lugar bajo control israelí, porque se entendería como un gesto de aprobación de la opresión por parte de Israel sobre los palestinos.

Instamos a RCS a respetar la ley internacional y que cambie el comienzo de la carrera a otro país. Por favor, no permitan a Israel este “gran golpe político” que además perjudicaría a uno de los eventos deportivos más importantes de Europa.

Atte.

Enlace para suscribir la campaña

 

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